Comisiones en el Congreso: ¿y los profesionales?

Si las comisiones legislativas son paneles creados para mejorar el análisis y el estudio preciso de las leyes y el control gubernamental, sería obligatorio que sus presidentes y miembros cuenten con la experiencia técnica y profesional necesaria para ejercer correctamente su función.

Mientras que en otros países las comisiones en las cámaras legislativas tienen personal profesional para temas específicos, en México sucede lo contrario.

Algunos ejemplos, en Estados Unidos y el Reino Unido:

  • El presidente de la Comisión del Senado para las Fuerzas Armadas (Senate Armed Services Committee) era hasta unos meses el Capitán de Marina retirado John McCain.
  • El presidente de la Subcomisión de Marina (Subcommittee on Seapower) es Roger Wicker, Teniente Coronel retirado de la Fuerza Aérea.
  • En el Parlamento del Reino Unido, la Comisión de Defensa la preside Julian Lewis, Doctor en Estudios Estratégicos y ex Ministro de Oposición de las Fuerzas Armadas.

Por otro lado, en el Senado de México, mientras que el presidente de la Comisión de Justicia es ex presidente del Tribunal Superior de Justicia de Hidalgo, y el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores es un diplomático de carrera, en asuntos de emergencia nacional no hay la misma preparación:

  • El actual presidente de la Comisión de Defensa Nacional es Félix Salgado Macedonio, político acusado de tener nexos con el narcotráfico.
  • El ex Gobernador Eruviel Ávila Villegas es el presidente de la Comisión de Marina, quien tiene estudios de posgrado en derecho, pero sólo con experiencia en función pública y cargos de elección popular.
  • La presidente de la Comisión de Seguridad Pública es Lucía Trasviña Waldenrath, quien públicamente solo tiene experiencia con candidaturas políticas.

Ninguno de los tres anteriores tiene estudios relacionados ni están cerca de tener experiencia profesional en materia de seguridad y defensa. En todo caso, habrían de tener un equipo de asesores profesionales (que por el momento no existen).

Cuando no hay requisitos mínimos para pertenecer a estos grupos de trabajo legislativo se promueve la designación de miembros fácilmente manipulables por el partido en el poder y el resultado de su trabajo pueden ser iniciativas perjudiciales.

Es absolutamente necesaria la profesionalización de nuestros representantes, especialmente de quienes lideran comisiones legislativas cruciales para la sostenibilidad del Estado. Ahora, con la nueva posibilidad de reelección, no hay pretextos para no profesionalizar el Congreso.